CC – Industria extractiva

Se elaborará una estrategia nacional para el sector minero y metalúrgico, en coordinación con todos los actores del sector, para una reorientación en función de la demanda global de minerales, las reservas y depósitos de los diferentes minerales que tiene el país y las posibilidades de industrialización en el mediano y largo plazo, estableciendo responsabilidades y derechos de todos los actores involucrados (gobierno, empresas, cooperativas, gobierno, sociedad).
Se quiere convertir Comibol en una corporación competitiva y eficiente a cargo de un equipo gerencial y técnico institucionalizado de alto nivel. Se realizará un censo sobre las cooperativas mineras, con el fin de diseñar políticas de apoyo técnico y gestión socio ambiental. Se avanzará progresivamente hacia una política de exportación minera con valor agregado gracias a tecnologías de punta más eficientes y con significativas reducciones de contaminación. Se incentivará la “minería responsable”. En la evaluación de los proyectos, se incluirán los costos socioambientales para evitar inversiones que nos dejen más pérdidas (pasivos socioambientales) que beneficios.
Se propone un programa de estudios de pre-inversión e inversión en la denominada “nueva” minería, o «minería responsable” que complementa la industria de los autos eléctricos y otros medios de transporte, priorizando proyectos de litio, cobre, cobalto, tierras raras, e insumos que son utilizados en la industria de la cadena de valor de las baterías Ion Litio. Se pondrán en marcha políticas para que las empresas mineras desarrollen sus procesos extractivos con responsabilidad social y minimizando los impactos negativos al medio ambiente; creando soluciones innovadoras que permitan disminuir el consumo de agua, energía y reduciendo emisiones contaminantes.
Se convocará a un pacto productivo para diseñar de modo conjunto (gobierno central, regional y local, empresas, sector privado y población) una Estrategia Nacional de la Industria del Litio, que oriente al país sobre el verdadero potencial de esta industria, industrializando este recurso con tecnologías apropiadas que agreguen valor y minimicen los impactos ambientales sobre el entorno.
En el caso de los hidrocarburos, se aplicarán incentivos, políticas y normativa relacionadas con la tecnología, la infraestructura, la educación y el control de la contaminación dirigidas a la sustitución adecuada de energéticos y a la promoción de la eficiencia energética en toda la cadena del sector de hidrocarburos y el consumo final de combustibles fósiles, principalmente por el transporte.
Se unificarán los ministerios de Hidrocarburos y Energía para responder a las necesidades de una estrategia energética coherente y orientada hacia la indispensable transición. Se crearán las condiciones para que el sector hidrocarburos pueda garantizar la autarquía nacional (cuando un Estado se abastece de sus propios productos) energética en el mediano plazo; preservar la generación de divisas y recursos fiscales en tanto se desarrollen otras fuentes; y mantener el acceso equitativo para los sectores sociales de menores recursos al consumo de combustibles.
En el marco del horizonte establecido por la transición energética, se desarrollará un régimen fiscal progresivo que considere las características técnicas y el tamaño de los reservorios, así como los niveles de precios sin afectar la contribución porcentual total percibida actualmente o mejorándola. También se transparentará la información y se evaluará la viabilidad técnica, financiera, económica y ambiental de los proyectos de industrialización de hidrocarburos para determinar lo que más le conviene al país.
Se participará, de manera eficiente y competitiva, en el mercado de gas de Brasil, negociando las mejores condiciones de venta de gas natural a Argentina y ampliando nuevos mercados con base a la oferta disponible y de acuerdo con los intereses nacionales.